lunes, 19 de diciembre de 2011

Amor A Primera Vista En El Edén


Amor A Primera Vista En El Edén







Disclaimer: Algunos personajes y nombres le pertenecen a Stephenie Meyer, otros son fruto de mi imaginación.

  Estaba trabajando, esa mañana en particular había más trabajo que de costumbre, teníamos previstas 4 entradas de grupos que ocuparían casi todas las habitaciones, más 5 entradas independientes y las que pudieran surgir directamente sin reserva. Faltaban por hacer las rooming list de 2 de los grupos ¿Qué hicieron el turno de tarde y de noche de ayer?¿Tanto les costaba hacer un par de roomings…? Tendría que hablar con ellos, darles un toque…no podían dejar algo tan importante y sencillo para última hora…


-Anahí ¡Esto es un desastre! El grupo de estudiantes llegará en 1 hora, y el de los invitados de la boda más o menos también y todavía no están ni las roomings…¿Qué hacemos? ¡Ay, Dios mio! Siento que me va a dar un ataque…-Me dijo Davinia visiblemente nerviosa y preocupada.


Davinia era mi compañera de trabajo, las 2 éramos recepcionistas en el resort Edén del Mar, en Bairiki, Kiribati, en el océano Pacífico al Noreste de Papua, Nueva Guinea. Si ya sé…en la otra punta del mundo para alguien como nosotras, que éramos españolas, pero era un lugar paradisiaco, pequeño y acogedor…al que el nombre del hotel hacia honor. Yo llegué aquí hace 3 años y conocí a Davinia que llevaba 2 más aquí. En seguida nos hicimos inseparables, quizás por ser del mismo país…aunque la verdad el por qué no importa, lo que importa es que nos complementábamos a la perfección, ella era bastante histérica, alegre, algo tímida, pero era muy buena persona y una excelente amiga, era mi apoyo en la isla, mi familia. Por otro lado yo era algo más tranquila, igual de alegre que ella, más extrovertida y con mucho carácter. Físicamente también nos diferenciábamos bastante, ella era bajita de 1,68 m., con un corte de pelo de esos modernos que son desiguales…cortito por detrás pero algo más largo por delante y con un flequillo hacia la derecha, de color caoba, muy delgadita pero bien proporcionada, sus ojos azul claro brillaban con una luz especial y sus pecas adornando su nariz y pómulos la hacían verse adorable.


Yo, sin embargo, era alta, 1,82 m., con una melena un poco por debajo de los hombros pero con un corte escalonado para darle algo de gracia, de color castaño oscuro pero con mechas cobrizas para darle luminosidad, mi cuerpo no estaba muy bien proporcionado, aunque había conseguido quitarme los quilos que me sobraban durante toda mi adolescencia, no tenía un cuerpo de esos de infarto, todavía había mucho que hacer para mejorarlo, pero estaba en ello…


-Para empezar Davi…respira hondo y tranquilízate o me pondrás más nerviosa de lo que ya estoy…y ahora…tu ocúpate de la rooming list del grupo de estudiantes y yo me ocuparé del de la boda, "Divide y Vencerás" así acabaremos antes – le sonreí ante mi solución.


-Ya, vale, ¿pero cómo vamos a hacer para no mezclar los grupos si lo hacemos por separado?


- Vale, tienes razón, miremos primero las habitaciones libres que hay – le dije mientras buscaba en el ordenador central de Recepción el planning de habitaciones del hotel – mira, tenemos el grupo de jubilados en las plantas 1 y 2, el de noruegos en la 8 y 9, entre la 3 y la 4 hay clientes directos…eso nos deja las plantas 5, 6 y 7 totalmente libres… para estos 2 grupos y el resto de las habitaciones de las plantas 3 y 4, para los clientes independientes y los que puedan surgir de improviso…Y además, estoy pensando que…contamos con las 10 cabañas Junior Suites…porque los huéspedes de la cabaña 3 se fueron hace 2 horas…a ver…yo tengo para pre asignar….a 27 personas, creo que a los de la boda les gustará eso de estar en cabañas, a ver si hay suficientes…los novios solos en una cabaña…los padres de cada uno igual…ya van 3 cabañas…la hermana de la novia y su marido en otra…ya son 8 menos…y 4 cabañas…el resto de invitados que vayan 4 personas por cabaña…y luego me queda 1 persona….que no saben si vendrá con pareja o no…


-Entonces quédate tú con las cabañas y yo distribuyo a los estudiantes entre las plantas 5 y 6, dejaremos la 7 libre porque Lauren todavía no me ha dicho que las chicas la hayan limpiado…-Resolvió.


-Muy bien, de todas maneras voy a llamarla para ver si puede hacer la cabaña 3 antes de que llegue el grupo y le preguntaré por la planta 7 –contesté. Durante la siguiente media hora nos dedicamos a distribuir los grupos en las habitaciones, atender el teléfono y a los huéspedes y compañeros que acudían. Justo cuando terminaba de preparar los sobres de las llaves de cada cabaña con el nombre y número de las personas que iban en cada una llegó el grupo de noruegos. Davinia me miró nerviosa.


- ¡Ay Dios mío! Todavía voy por la mitad…-me dijo.


-No te preocupes, yo me encargo…será rápido – le afirmé. Y no podía estar más equivocada, tardé otra media hora en repartir los sobres de las habitaciones y explicarles cómo llegar hasta ellas a todo el grupo porque estaban demasiado entretenidos observando el hotel y las vistas y haciéndose fotos. Finalmente, cuando todos se fueron hacia los ascensores para subir a sus habitaciones giré sobre mis talones con un suspiro, Davinia me miraba, puse los ojos en blanco y refunfuñé.


- ¿Es que no podían esperar a estar cómodamente instalados para bajar a fotografiar lo que les viniera en gana? Y ¿qué pasa, que todos los turistas noruegos viven borrachos? - Davinia rió ante mi comentario. – En fin…veo que ya has terminado con la rooming de los estudiantes…¿te importa ya que estás delante del ordenador hacer el check-in de los noruegos?- Davinia asintió, me cogió la rooming list y se giró hacia el ordenador. - Mientras, yo respiraré y me tranquilizaré, porque estos me han alterado un poco…-dije mientras me sentaba en una silla.


- No creo que tengas mucho tiempo para relajarte…-dijo de repente – Ahí viene otro grupo y por lo que veo no parecen ni estudiantes, ni jubilados así que debe ser el grupo de la boda…te toca salir de nuevo al ruedo torera – bromeó.


 Eché un vistazo a la entrada, vi bajar de un autobús un grupo de personas de diferentes edades, por lo que ciertamente debía ser el de la boda, suspiré fuertemente, cogí la rooming list del grupo y los sobres con las llaves, me levanté, planché las arrugas de mi vestido con las manos y me dirigí a la entrada para recibirles. Me situé frente a ellos que estaban terminando de coger sus maletas del autobús. Tragué saliva, inspiré…


-¡Buenos días y bienvenidos al Edén del Mar!- un montón de cabezas se voltearon a verme – Mi nombre es Anahí y ustedes deben ser del grupo de la boda de Alice Cullen y Jasper Hale ¿me equivoco?


-¡Si, así es! – contestó una joven de piel pálida, bajita, debía medir 1,60m. más o menos, delgada y con el pelo corto de color negro con un mechón para cada lado. Tenía facciones finas y ojos del color caramelo y andaba de manera grácil como si bailara, parecía una chica muy alegre, me recordó a un duendecillo –sonreí ante mis pensamientos. – Yo soy Alice, y él…-dijo tirando del brazo de un chico alto y musculoso, con cabello de color miel, para ponerlo frente a mí. – es Jasper, mi ya marido, así que ahora somos Alice y Jasper Hale. –Se presentó emocionada.


- ¡Enhorabuena! – Si ya estaban casados y esta era su luna de miel…¿Por qué se habían traído a toda esa gente? Que pareja más rara…pensé - Si hacen el favor de seguirme les mostraré las habitaciones donde se van a hospedar, creo que se van a llevar una grata sorpresa – les indiqué dirigiendo un guiño de ojos a Alice.


El grupo entero se dispuso a seguirme, atravesamos el hall, yo le indiqué a Davinia que los iba a acompañar, para salir por la puerta corredera a la derecha de Recepción que daba a un jardín lleno de flores muy coloridas y seguimos un camino de madera que llevaba a la playa y a las cabañas donde se alojarían. Por el camino Alice me daba conversación, me preguntó sobre la isla, las actividades previstas, las comidas, me contó que estaban muy unidos a su familia y que toda ella apenas había podido descansar por culpa de los preparativos de la boda y la boda en sí, así que a Jasper y a ella se les ocurrió invitarles a disfrutar de la isla con ellos – Ah, claro, eso lo explicaba todo, me dije a mi misma- y al notar mi acento preguntó por mi origen.


-Perdona que sea indiscreta, pero… ¿de dónde eres? Es que he notado que tienes un acento que en absoluto es inglés…-me dijo a modo de disculpa.


- Tranquila, no pasa nada, yo también hago preguntas así de vez en cuando. Soy de España, llegué aquí hace 3 años.


- ¡¿De España?! Wow, todavía no he podido visitarla pero tengo entendido que es un país muy bonito y cultural, algunas de mis amigas han ido varias veces, dicen que se han vuelto adictas a los chicos, las fiestas y la comida española – me dijo divertida.


- Si bueno, los chicos me hablaron de una fiesta en la que corren delante de toros, esa que van todos vestidos de blanco y rojo…dijeron que era un subidón de adrenalina.- Añadió Jasper.


- Si, eso son los San Fermines, y déjame decirte que son bastante peligrosos y que no todos los españoles apoyamos esa parte de las fiestas, pero si, sin duda España crea adicción – asentí sonriendo y recordando mi país. Llegamos a las cabañas y no tardé ni 1 minuto en escuchar las expresiones de asombro del grupo entero…silbidos, jadeos y palabras como "Wow","Vaya" y "Caramba" salieron de las bocas de casi todos ellos. Me giré para ponerme frente a ellos.


- Tenías razón, ¡Me encantan! No sabía que el hotel también tuviera cabañas…esto sí que es una sorpresa…- aseguró Alice - ¡Gracias, gracias, gracias y mil veces gracias! –dijo mientras se abalanzaba para abrazarme con sus brazos alrededor de mis hombros. Me sorprendió fue totalmente inesperado, pero sonreí ante su alegría. Jasper la miraba con una sonrisa de oreja a oreja y asentía levemente con la cabeza, eso debía ser típico de Alice.


Después hice la repartición de llaves y les expliqué a todos dónde estaban sus cabañas mientras iban pasando de uno en uno para decirme su DNI para poder anotarlo en la Rooming…sólo me faltaba un DNI…alcé la vista y ahí lo vi. Parecía un modelo…pero un modelo de la perfección física…era alto, de cuerpo atlético, tenía el pelo de un castaño caoba y despeinado…como a mí me gustaba, las facciones de su cara eran finas parecidas a las de Alice, lo que me hizo pensar que debía ser su hermano, y unos ojos verdes…con una mirada intensa, una mirada dirigida a mí, me observaba fijamente de arriba abajo como si tuviera rayos X en los ojos , reparó varias veces en mi escote algo generoso…él vestía una camisa blanca con las mangas arremangadas hasta los codos, unos pantalones pesqueros beige y unas deportivas blancas…y yo, yo estaba paralizada, embobada y sin aliento, un calor recorrió todo mi cuerpo y empecé a notarme un poquito húmeda, mi cabeza era como un remolino…no era capaz de hilar un pensamiento con otro. Hice un esfuerzo enorme por concentrarme ¡seguro que parezco idiota!¡Venga Anahi concéntrate…¿qué es lo que tenía que decir?¡ Ah si!
 -Sólo queda usted, así que debe ser…-revisaba la lista en busca de su nombre cuando él mismo me lo proporcionó.


-Edward Cullen, hermano de la novia, bueno…de la esposa para ser más correctos…- me dijo con una media sonrisa que me robó el aliento.


-Eh…sí, claro, aquí está, ¿me dice su número de DNI si es tan amable?- le dije sin mirarle, porque si lo hacía perdería la concentración, la poca que tenía en ese momento.


- Claro….-me lo dijo y mientras lo anotaba en la lista no pude dejar de darme cuenta de la hermosa voz que tenia, era una voz aterciopelada, cada palabra que salía de su boca se sentía como una caricia…Pero no, no podía seguir así, tenía que concentrarme y no dejar que mi cabeza fuera a más.


- Veamos, su cabaña es la número 8, nos dijeron que podría venir acompañado… ¿su pareja vendrá más tarde o mañana? – inquirí. Rogaba porque estuviera solterito, porque verlo con otra me haría morir de envidia.


-No tengo pareja,- …¡Gracias a Dios!... - aunque no tengo duda alguna de que cuando hicieron la reserva esperaban firmemente haberme emparejado con alguien a más tardar el día de la boda…-confesó.

¡Qué suerte he tenido! No me lo puedo creer, esta solterito y por lo que dice sin ningún tipo de compromiso… Quizás pued… ¿Pero qué digo? ¡Concéntrate Anahí!, no puedes seguir así, es un huésped del hotel y está esperando a que le indiques dónde está su cabaña…

-En ese caso… ¿Le gustaría consultar con alguno de sus compañeros de grupo el que comparta habitación con usted? Lo digo porque las cabañas son de 2 dormitorios y…


- La verdad es que no, me gusta disponer de una cabaña sólo para mí, y compartirla cuando y con quien quiera…-me dijo con un toque pícaro en su voz. ¿Estaba ligando conmigo? ¿Él también sentía atracción por mí? No tendría tanta suerte…- Y, por favor, tutéame. Ya sabes mi nombre, DNI, parte de mi parentesco y mi estado civil…- enumeró - creo que ya puedes tutearme…aunque para ser justos, ¿no debería saber yo también algo de ti? No sé, mínimo tu nombre, tu estado civil y tu origen…porque ese acento…no es para nada inglés ni francés…- exigió…si es que a eso se le puede llamar exigir. Yo sonreí como una tonta, no sabía si debía…pero las palabras salieron de mi boca sin darme tiempo a pensar.


- Me llamo Anahí, como ya he dicho en la entrada del hotel…-le indiqué- y mi acento es el propio de una española que lleva aquí 3 años.


-Anahí…bonito nombre… si no me hubiera mantenido un poco retirado del grupo estoy seguro que habría estado atento a todo lo que hayas dicho y hecho desde que hemos llegado - ¿Era cosa mía o realmente intentaba ligar? – y eres de España…me gusta, es bonita, he estado en Madrid, Barcelona, Ibiza, Mallorca y Sevilla varias veces…- ¡Cómo no! El típico guiri! (Así llaman en España a los turistas americanos o británicos)- ¿Tu de dónde eres? Y todavía no me has dicho tu estado civil…-recalcó.


-Soy de la costa Este… –él asintió con la cabeza.- Y mi estado civil……….-me miró con mayor interés todavía, como si saberlo fuera lo más importante.- es soltera y sin compromiso. –Él esbozó una gran sonrisa.


-Perfecto – dijo en un susurró que apenas entendí.


- Ahora, imagino que querrás instalarte, así que, si me sigues te llevaré hasta tu cabaña…-me di la vuelta y avancé unos pasos por el camino de madera antes de escucharle decir:


-Te seguiría hasta el fin del mundo. – Sentí como un nudo en el estómago, era de satisfacción, parecía que la atracción era mutua.


 Casi podría asegurar que notaba su mirada recorriendo mi cuerpo de arriba abajo, fijándose en mi pelo suelto ondear con la brisilla del mar y resplandecer bajo el cálido sol, o en mi vestido blanco con detalles finos en rojo que me llegaba hasta la mitad de los muslos, o en mis piernas y en mis pies con esas finas sandalias con delgadas tiras alrededor de mi tobillo y de tacón medio fino. Me estremecí sólo de sentir su mirada en mí a mis espaldas.


Llegamos a la cabaña número 8 y abrí la puerta, me situé al lado de la misma y le indiqué con el brazo que entrara. Él no se movió, sus ojos se habían oscurecido un poco y su mirada no se apartaba de mí…


-Las damas primero por favor…-apuntó él. Así que no me quedó más remedio que entrar yo primero.


- Este es el salón cómo podrás comprobar, todas las habitaciones al igual que el salón tienen vistas al mar– señalé una puerta que estaba a la izquierda del salón. – Ese es el dormitorio de dos camas, y en este otro lado - me giré a la derecha del salón dónde habían dos puertas. – Tienes el dormitorio con cama de matrimonio en la puerta de la izquierda – que me encantaría compartir contigo… ¡Anahí!- Y el cuarto de baño completo y bastante espacioso en la puerta de la derecha en el que encontrarás una bañera jacuzzi. – Empecé a imaginármelo dentro de ella con un montón de burbujas masajeándolo unas velas alrededor una copa de vino tinto en la mano…y a mí dentro de ella también, compartiendo esas burbujas y con mi espalda apoyada en su pecho…me mordí el labio y me sentí humedecer. Sacudí la cabeza intentando sacar esos pensamientos lujuriosos de mi cabeza y me volteé a mirarle.


- Respecto a lo de compartir habitación… ¿sigue en pie la oferta de escoger al compañero? Es que ciertamente la cabaña es muy grande y pensándolo bien, si me gustaría compartirla con alguien.- Sentí una opresión en el pecho…


-Eh…claro, dime el nombre de con quién quieres compartirla, consultaré en la lista en qué cabaña está e iré a exponerle la idea.


-No hace falta que busques en ninguna parte, porque la persona con quien quiero compartirla está frente a mí y se llama Anahí. – Expulsé todo el aire de golpe. Pero el continuo hablando.- Ya sé que todo esto parece una locura, bueno, no lo parece, lo es – sin duda alguna.- nunca lo hubiera imaginado, ni siquiera creía en ello hasta que me he dado cuenta de que es lo que me acaba de pasar…-no entendía de que me hablaba así que fruncí el ceño. –al principio pensé que lo que despertabas en mi era simple deseo, ¡Por Dios, mírate! – se acercó un par de pasos- Eres hermosísima, tienes unos ojos que me hipnotizan y una sonrisa…que me calienta el corazón,-dirigió su mano derecha al pecho, donde estaba su corazón- tu voz es como música celestial para mis oídos…y tus labios…- se acercó más todavía a mí, podía sentir su aliento en mi cara- …tus labios que me gritan que los bese… - me puso la mano derecha en mi pómulo y pasó su dedo pulgar por mi labio inferior, en una suave caricia- desde que te he visto no hago otra cosa que desear acallar sus gritos, acariciar esa piel que debe ser tan suave como la seda…- posó su mano izquierda en mi brazo a la altura de mi hombro y me acarició hasta el codo- si, lo es. – afirmó- Pero eso no es todo…hasta que me has dicho tu estado civil, no había caído en lo importante que era para mí saber si había alguien en tu vida que pudiera disfrutar de todo eso, que pudiera disfrutarte cada día…y cuando me has dicho que no era así, el alivio que he sentido, la liberación de la opresión que tenía en el pecho… me han hecho darme cuenta de que lo que en realidad me ha pasado es…- No podía creer lo que estaba escuchando. No podía ser real, debía ser un sueño, un hermoso sueño del que no quería despertar, no todavía, yo misma había sentido eso por él, lo seguía sintiendo, además de unas ganas imperiosas de que me comiera la boca a besos…contuve el aliento ante su respuesta- que me he enamorado perdida e irracionalmente de ti. –Concluyó con una sonrisa y una mirada insegura y temerosa de que yo no le correspondiera, de que saliera huyendo de allí, pero lo que ocurrió fue todo lo contrario, ya no podía resistirlo más…con sus palabras había desarmado todas mis barreras, mi cabeza ya no razonaba, ahora mandaba mi corazón, que sentía lo mismo por él, y mi cuerpo, que deseaba ser poseído por él.


Me abalancé sobre él dejando caer la rooming list y el bolígrafo que tenía en las manos, le rodeé el cuello con los brazos, enredé una mano en su cabello y lo atraje hacia mí para besarlo. Él se sorprendió por unos segundos, pero enseguida me correspondió, me rodeó la cintura y me atrajo a él. Fue un beso urgente pero delicioso, repasé el contorno de su labio inferior con la lengua y él hizo lo mismo además de suavemente pedirme permiso para explorar mi boca, un permiso que le concedí inmediatamente haciendo lo mismo con la suya. Su sabor era exquisito…sabia… ¿a melón? Me separé lentamente de su boca, lo miré fijamente a los ojos y le dije:


-Ciertamente es una locura, porque a mí me pasa exactamente lo mismo contigo…ya de por sí estoy loca, pero estaría aún más loca si dejara pasar esta maravillosa oportunidad…- Edward me regaló una hermosa sonrisa.


-Entonces seamos un par de locos y disfrutemos de nuestra locura…-me volvió a besar apasionadamente, con un brazo me apretó más contra él y un suave gemido salió de mi boca al notar su cuerpo tan pegado al mío, al sentir su calor…con la otra mano me recorría lentamente la espalda hacia arriba hasta enredar su mano en mi pelo para intensificar el beso y después rodeó mi cuello acariciándolo suavemente, cuando nos hizo falta el oxigeno dejó mi boca para bajar a besar mi cuello, mientras yo cogía oxigeno e intentaba controlar un poco mi agitada respiración él dejó bajar su mano derecha hacia mi pecho y lo rodeó – otro gemido, la excitación crecía en mi a pasos agigantados, ya que sus besos mandaban corrientes eléctricas por todo mi cuerpo al igual que sus caricias…


-Hueles deliciosamente – me volvió a besar en la boca- y eres tan suave- me acarició el brazo, la cintura y bajó lentamente su mano para acariciar mi muslo, a la vez que seguía acariciándome el pecho y me besaba- y te ves tan endemoniadamente sexy con este vestido…-sus ojos estaban más oscuros y me miró descaradamente el escote, un rubor tiñó mis mejillas y sentí un súbito calor…- Me estas volviendo loco, te deseo, y te deseo ahora…pero si voy muy rápido, dilo, te prometo que me detendré, pero dilo ahora, porque si continuamos…no podré parar…- me advirtió…- por favor…por favor no me pidas que pare, te lo suplico.- me volvió a besar apasionadamente, ¿qué podía hacer? Yo le deseaba tanto como él a mí, no, no podía detenerlo, no quería, aunque mi cabeza me gritaba que era una grandísima locura, yo quería seguir con ella hasta el final.


- La que te suplica que no pares soy yo, te deseo y deseo que me hagas tuya – le contesté ronca mientras le desabrochaba la camisa. Él gruñó y me volvió a besar.


-¡Gracias! – me dijo. Y empezó a besarme el cuello mientras me bajaba la cremallera del vestido, metió la mano y me acarició el costado, bordeando el sostén. Yo terminé de desabrochar y quitarle la camisa. Le acaricié el pecho, los hombros, los brazos, el estómago…, lentamente, como queriendo memorizar su cuerpo, imaginármelo sin abrir los ojos.


Edward me bajó los tirantes del vestido, mientras repartía húmedos besos, lamidas y mordiscos por mi cuello y hombros, mi clavícula…saqué los brazos del vestido y él continuó bajándolo hasta mi cadera, una vez allí le dio un ligero tirón hacia abajo y el vestido cayó a mis pies. Se separó un poco de mi muy a mi pesar, para contemplarme. Su mirada…desprendía una lujuria y un deseo sin límites, yo llevaba una ropa interior muy sexy, de encaje, de un color burdeos que combinaba a la perfección con el bronceado de mi piel. Le vi relamerse los labios mientras recorría mi cuerpo con sus ojos, que casi se le habían salido de las órbitas al ver mi conjunto de lencería.


-Eres una diosa, mi diosa – afirmó mientras volvía a pegarme a su cuerpo y recorría mi cuerpo con sus manos lentamente, me abrazó y me hizo caminar hacia atrás, hasta que llegamos a la puerta del dormitorio de matrimonio, abrió la puerta sin dejar de besarme. Por el camino yo le fui desabrochando los pantalones y cuando llegamos a los pies de la cama los empujé hacia abajo hasta hacerlos caer a sus pies y dejarle en sus bóxers negros que marcaban su excitación, no pude evitar sonreír al pensar que eso lo provocaba yo…Edward se deshizo de mi sostén hábilmente, me volvió a enredar una mano en el pelo para acercarme más todavía a él, intensificó el beso mientras con la otra mano me acariciaba el pecho y con el pulgar jugaba con mi pezón ya duro por la excitación, se me escapó un gemido y él bajo dándome besos furtivos por el contorno de mi cara, mi cuello, mi hombro, mi clavícula, hasta llegar a mi pecho…una mano se entretenía en masajear uno de mis pechos y me pellizcaba el pezón y con la boca lamia y besaba el otro, rodeando mi pezón, con una mano le atraje la cabeza más a mí, incitándole a besarlo, a jugar con él…y él captó el mensaje, empezó a jugar con su lengua en él, a morderlo ligeramente y a soplar…alternó un pecho y otro arrancándome varios gemidos y jadeos…notaba como cada vez me humedecía más y más y más. Entonces, él cesó de su juego en mi pecho, para volver a subir a mi boca, me rodeó la espalda con un brazo mientras me sujetaba de la nuca con la otra mano y me recostó lentamente en la cama. Inició un camino descendente de besos, lamidas y mordiscos, a través de mi cuello, mis hombros, mi clavícula, mis pechos y entre ellos, mi cadera, mi estómago, sus manos me acariciaban el cuerpo…caricias furtivas por aquí o por allá…pero su boca siguió descendiendo…llegó al borde de mis braguitas y lo besó para luego acariciarlo de lado a lado, en vez de quitarlas, como yo pensaba que haría y deseaba….besó por encima de ellas mi pubis y continuó bajando, repartiendo besos por mis muslos, piernas, rodillas, tobillos…cuando llegó ahí dejó de besarme, me cogió el pie izquierdo, acarició el tobillo mientras me observaba entera…un gruñido salió de él.


-Eres realmente hermosa, y muy sexy…pero así…-me señaló de arriba abajo- así te ves condenadamente sexy – hizo una pausa, miró de nuevo mi pie, teníamos la respiración agitada, yo muchísimo más y estaba totalmente húmeda…no creía poder esperar…¿que yo era sexy?¿Se había mirado a un espejo? Él sí que era sexy, a un grado elevadísimo, pero verle así, tan excitado, tan lleno de deseo y lujuria…aaarghh lo hacía verse mucho más sexy todavía…- …aun así…voy a deshacerme de estas lindas sandalias…ya tendré otra ocasión para disfrutarlas más – dijo insinuante mientras me quitaba lentamente la sandalia, depositó un beso en mi tobillo y en mi pie y cambió de pie para repetir la acción. Cuando vi que empezaba a subir de nuevo besando mis piernas lo detuve.


-¡NO!, No sigas…- paró súbitamente y alzó su cabeza para observarme asustado, temiendo que me hubiera arrepentido, yo me limité a entrecerrar los ojos y a mirarle - Aunque a ti te parezca sexy verme así con mis sandalias…- dije mientras con un gesto de mi mano señalaba mi cuerpo…- yo considero condenadamente sexy verte sin tu calzado…después de todo…no es justo estar en desigualdad de condiciones…-le hice un puchero y en su cara apareció una gran sonrisa.


-Siendo así…de inmediato le pongo solución – me guiñó un ojo y se levantó rápidamente…yo gruñí, añoraba sentir su cuerpo y su calor pegados al mío…pero él mirándome entre lujurioso y divertido se quitó las deportivas y los calcetines tobilleros mientras yo disfrutaba de las vistas…sus brazos musculosos pero sin pasarse…su pecho tan perfecto, sus abdominales…mmm tenia tableta…pero sus bóxers negros me impedían disfrutar de la vista completa…así que…cuando él se acercaba de nuevo para ponerse sobre mi le puse un pie en esas bien marcadas abdominales para detenerle…él miró hacia el pie, pero yo no lo dejé quieto…le acaricié los abdominales mientras me incorporaba…me puse de rodillas frente a él mirándole a los ojos…lo besé en la boca delineando el contorno de sus labios con mi lengua y después besé su mandíbula, su cuello, le di un ligero mordisco, y continué por su clavícula mientras le acariciaba los brazos y el pecho, sus manos me acariciaban los hombros, los brazos y la espalda…continué mi camino a su pecho…besé uno de sus pezones mientras acariciaba el otro con mi mano y lo lamí y mordisqueé pellizcando un poco el otro…otro gemido salió de él incitándome a continuar…alterné uno y otro hasta que decidí abandonarlos para volver a su cuello…mientras mis manos bajaban lentamente acariciando todo a su paso hasta sus bóxers…acaricié sus glúteos por encima de ellos y apreté un poco luego rodeé con una mano para acariciarle su ya más que excitado y notorio miembro…un jadeo y un gruñido acompañaron al gesto y él me agarró fuerte la cabeza para besarme intensamente mientras la otra mano la llevaba a uno de mis glúteos para apretarlo…dejé las caricias…subí las manos hasta llegar al borde de sus bóxers y se los bajé, el levantó sus pies para salir completamente de ellos y con uno los tiró hacia atrás, me separé de él para observarle de nuevo pero esta vez al completo con una mirada intensa de deseo y lujuria pero a la vez juguetona…cuando mis ojos llegaron a su miembro…dejé de respirar, sentí como mis ojos casi salían de sus órbitas…lo que había frente a mí, totalmente erecto era un monumento descomunal…¿Me cabrá todo? Espero que sí…pensé mordiéndome el labio…


-Ese labio es mío- dijo abalanzándose para besarme, me mordió ligeramente el labio inferior – si…definitivamente mío- afirmó, para después y sin dejar de besarme recostarme en la cama, con su cuerpo completamente desnudo sobre mí. Yo le acariciaba la espalda hasta los glúteos de arriba a abajo y viceversa. Su miembro rozando mi intimidad me estaba volviendo loca. Mientras una de sus manos me acariciaba y masajeaba el pecho y jugaba con el pulgar en mi pezón…la otra descendió para acariciar mi bajo vientre por encima de las braguitas, gemí y levanté ligeramente las caderas queriendo continuar la caricia…- como ves…a este juego pueden jugar 2- dijo pícaramente con su media sonrisa.


Continuó acariciándome por encima de las braguitas un poco más…- mmm, estás empapada…-murmuró sobre mis labios mirándome intensamente a los ojos. Volvió a hacer un camino descendente de besos y lamidas…pero esta vez al llegar a mis braguitas…comenzó a quitármelas…lentamente al principio…pero cuando llegó a la altura de la mitad de mis muslos las sacó de un tirón…me observó, se humedeció los labios con la lengua relamiéndose y me miró juguetonamente…como advirtiéndome de lo que iba a hacer…sólo me dio tiempo a agarrar con fuerza las sábanas en lo que el subía sus manos acariciándome desde las rodillas hacia arriba para después separar mis piernas gentilmente. Acercó su cara a mi bajo vientre…su respiración sobre él me hizo poner la piel de gallina y me estremecí, noté una sonrisa en su cara al percibirlo…y entonces….pasó su lengua por todo mi centro hasta mi clítoris, gemí sin poder evitarlo, sin minimizar el sonido.


-Mmm…eres…deliciosa. –continuó lamiendo, introdujo su lengua en mi centro y con un dedo empezó a hacer círculos en mi clítoris…


-Argh…¡Edward!...mmm- me mordía el labio.


-Eso es… preciosa,… di… mi nombre,… grítalo…no sabes… lo bien… que suena… mi nombre… en tu boca- pidió mientras seguía con su tarea. Bajé mi mano para enredarla en su pelo y me arqueé acercándome aún más a su boca. Él metió una mano bajo mis nalgas mientras con la otra hacia círculos en mi centro, metió un dedo y después otro y yo contuve un grito mordiéndome el labio…casi me hacia sangre. Él continuó metiendo y sacando los dedos y lamiendo mi clítoris y yo me movía, me arqueaba, clavaba las uñas en las sabanas… - vamos amor…córrete- me ordenó y continuó con lo que hacía hasta que por fin llegué al clímax, los espasmos me golpeaban como una tormenta y el continuó hasta el último de mis temblores. Entonces levantó su cabeza se relamió y chupó sus dedos saboreando. Yo me apreté contra él, buscando el contacto, no podía esperar más.


-Edward…por favor…-supliqué.


-¿Por favor qué Anahí?


-Por favor ¡hazme tuya ya!-le grité. Él sonrió, se acercó a mi boca y me besó. Le rodeé con mis brazos y levanté mi cadera incitándole a penetrarme.


- Solo tenias que pedirlo amor…tus deseos son ordenes para mí-dijo sonriendo contra mi boca y me penetro de una sola vez. Jadeé y grité. Él se quedo quieto un momento mientras me adaptaba, sin dejar de besarme los labios, el cuello, los hombros…Cuando ya me adapté moví mis caderas para hacérselo saber y le rodeé con mis piernas. Él comenzó con unos movimientos lentos gemí y lo besé. Edward me acariciaba, recorría sus manos por mi cuerpo, se entretenía con mis pezones y mis caderas, mis muslos.


-Edward –dije en tono bajo y ronco perdida entre las sensaciones.- más…-supliqué. Él sonrió y aumentó el ritmo. Edward se levantó un poco mientras nuestros cuerpos solo se tocaban de la cintura para abajo, nos mirábamos y movíamos buscando aliviar ese fuego que nos quemaba por dentro, jadeamos y gemimos importándonos poco que nos oyeran. Me mordí el labio mientras él empujaba fuerte hasta que comencé a temblar, llegué al clímax de nuevo y él ahogó mi gritó con un beso


– Te…amo…-dijo, para unos segundos después llegar él también. Edward se tumbó sobre mí y yo con los ojos cerrados le acaricié el cabello y lo hombros, ambos estábamos jadeando e intentábamos recuperar el aliento y el ritmo cardiaco.


- Yo…yo también te amo-le dije un poco avergonzada. ¿Cómo era posible que me hubiera enamorado de un hombre al que había conocido hacia poco menos de 1 hora y del que no sabía prácticamente nada? No lo sabía, lo único que sabía es que el sentimiento que recorría mi cuerpo y que se había asentado en mi corazón definitivamente era amor…




Él notó en mi tono de voz que algo no andaba bien, así que alzó la cabeza y me miró.


- ¿Qué pasa amor?¿Estás…estás arrepentida?-inquirió.


Le sonreí, ¿arrepentida? No, en absoluto, preocupada más bien, porque esto fuera un sueño y me despertara, porque todo fuera mentira…se me escapó una lágrima y él se tensó, me la limpió con un beso. – Cariño, háblame, dime qué te pasa, ¿por qué esa lágrima?- estaba preocupado, lo notaba.


-Es que…tengo miedo – él frunció el ceño.


-¿Tienes miedo de mi?


-Sí, bueno, no, no de ti…tengo miedo de lo que siento, - desvié mi mirada, no podía verle por culpa de la vergüenza al estar revelando mis sentimientos y temores.- tengo miedo de haberme enamorado tan rápido de alguien que no conozco, y de que no sientas lo mismo. Tengo miedo de que esto sea un sueño y me despierte y de que todo sea mentira. Tengo miedo…-hice una pausa- de que esto sea un simple entretenimiento mientras estás aquí-las palabras brotaron de mi boca casi sin respirar. Él frunció el ceño asimilando mis palabras, entonces, me deleitó con una media sonrisa y me acarició la mejilla.


- Te entiendo totalmente, porque eso mismo me pasa a mí, o bueno, me pasaba hasta que has dicho eso. Porque ahora sé que los dos sentimos lo mismo, por muy grande que sea esta locura, nunca en mi vida me había pasado, nunca había sentido esto por nadie hasta que te vi hace un rato. Y no estoy dispuesto a dejarte ir…tenemos toda la vida para conocernos, pero lo más importante ya lo sabemos, lo más importante es que nos amamos, y te juro – hizo una pausa en la que su mirada se intensificó – escúchame bien Anahí, -asentí con la cabeza y le miré a los ojos. – Te juro que esto no es pasajero, no sé cómo lo vamos a hacer, pero te juro que vamos a pasar el resto de nuestras vidas juntos.


Mis ojos estaban cristalinos por las lágrimas. Ese juramento era todo lo que necesitaba oír. Nos amábamos y haríamos lo que hiciera falta para ser felices y disfrutar de nuestro amor, no tenía dudas.


Nos besamos intensamente sellando el juramento, uniendo nuestros corazones de por vida. En cuestión de minutos él se había convertido en mi vida y yo en la suya, me daba igual todo, tener que dar explicaciones a su familia que estaba en las cabañas de al lado, a Davinia, que debía estar preocupada por mi tardanza y que se quedaría boquiabierta cuando se enterara, a mi familia…me daban exactamente igual todos. Sólo quería seguir junto a él, amándonos con locura. Sin duda alguna esta era la más dulce de las locuras y si me tuvieran que encerrar en un manicomio, no me importaría, porque disfrutaré de ella hasta el final.




 
Este fue mi primer Oneshot, lo escribí en 2 días, así que soy una inexperta por lo que pido un poco de clemencia y que aportéis vuestra opinión y consejo para poder aprender y mejorar. Todas las críticas son constructivas así que son bienvenidas.

También quiero agradecerle a Rommy por animarme a escribir y brindarme los primeros consejos, a Teles también por sus consejos, sus ánimos y su inestimable colaboración y dedicación y a mi novio, que siempre me apoya y me anima y es mi primer admirador. Espero que le guste, aunque sea un poquito, a alguien. :P

Crisof89

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