martes, 20 de diciembre de 2011

Una Historia Algo Diferente.


Una Historia Algo Diferente.

Esta historia está inspirada por la saga Crepúsculo, he tomado prestadas algunas descripciones, lugares o personajes, pero la mayoría es pura imaginación mía




(Los diálogos se entenderá que son en inglés salvo especificación en caso contrario)

Introducción.

Me encontraba en el aeropuerto de Los Ángeles a punto de tomar un vuelo a Seattle. El vuelo duraría casi 3 horas,
Forks… ¿Cómo será? Lo busqué en Internet para informarme cuando me enteré que había ganado el concurso de Planificadores Turísticos (en el que había participado sin mucha esperanza de ganar pero obligada por mi gran amiga Natasha o Tash, como a mí me gusta llamarla), pero la única información que encontré es que se situaba en el estado de Washington, que era una pequeña población de poco más de 3000 habitantes (es decir, que casi todos conocen hasta el más mínimo detalle de todos…¡una pesadilla!), que era uno de los lugares más lluviosos del país y que en los alrededores se situaba una reserva india llamada La Push.

El premio del concurso en el que yo había participado consistía en la adquisición de un puesto de Planificador Turístico en un destino que permanecería en el anonimato hasta conocer al ganador, en este caso yo, Catalina Suarez.

A pesar de no saber cuál sería mi destino en caso de ganar el concurso Tash me animó a participar sabiendo que necesitaba urgentemente un trabajo seguro con sueldo fijo en el sector del Turismo, donde sirviera mi titulación de Técnico Superior en Información y Comercialización Turísticas, y pudiera poner en práctica los conocimientos adquiridos en los 2 años que duraba el curso que hice en mi tierra natal, España.

Hace 2 años vine de vacaciones a EEUU para conocer algunas de las ciudades de más renombre del país, fue un regalo de un buen amigo, Guillermo, un joven de 24 años, de 1.78 de estatura, moreno, corpulento, de ojos marrones, vivaracho, divertido y detallista que había conocido 5 años atrás convirtiéndose en un pilar fundamental de mi vida, y que me acompañó en la realización de mi gran sueño, ya que desde pequeña soñaba con este viaje, y desde que él lo supo me prometió que se encargaría de hacerlo realidad, ¡Y vaya si lo hizo!

Visitamos Nueva York, Boston, Washington, Chicago, Las Vegas, San Francisco y por último…Los Ángeles. Huelga decir que me encantaron todas y cada una de las ciudades, cuando conocimos Nueva York ¡casi me da un infarto! Aquello superaba todo lo que había imaginado o creía que sería…Pero sólo una ciudad hizo que de verdad ya no pudiera regresar a España…Los Ángeles…No por lo que muchos creerán…por ser Hollywood, cuna de artistas y famosos…sino por ser una ciudad tan cosmopolita sin llegar a ser tan agobiante como Nueva York con sus enormes rascacielos y edificios altos y tanto tránsito…Los Ángeles era (y es) una ciudad de gran interés turístico, donde convergen diferentes clases de turismo, donde el clima es…prácticamente perfecto. Cuando me di cuenta de todo eso, cuando vi que podría crecer mucho profesionalmente en esa ciudad y que me había enamorado de ella decidí que haría todo lo posible por quedarme.

Inmediatamente hice participe de mis planes a Guille y su reacción no me decepcionó, él siempre me apoya incondicionalmente aún sabiendo que algunas de las cosas que planeo son locuras sin sentido alguno…, y además me animó a hablarlo con unos amigos que habíamos hecho en esos días que llevábamos en la ciudad…Natasha y Javier.

Los conocimos en un Starbucks una tarde que salimos a pasear por el centro de la ciudad. A mí me encantan los cafés de Starbucks, ¡soy adicta a ellos! Así que en cuánto una de esas cafeterías apareció en mi campo de visión arrastré a Guille hasta ella.

Nos encontrábamos en la cola esperando para hacer nuestro pedido y yo le traducía lo que ponía en los carteles informativos con la variedad de cafés a escoger ya que Guille no sabía nada de inglés, nunca fue un buen estudiante, y yo tenía un nivel medio, cuando llegó nuestro turno. Yo le dije inmediatamente mi pedido al dependiente:

-Un Frapuccino Caramel de Café, y…-

Guille tardó un par de minutos en decirme cuál quería él, le dije al dependiente su pedido y nos pasamos a la cola que había al final de la barra para recoger el pedido.

Mientras esperábamos Guille empezó a preguntarme cómo se decían algunas cosas y frases en inglés a lo que yo le respondía y él intentaba repetir fracasando por completo. Entonces alguien a nuestras espaldas se dirigió a nosotros:

- Perdonad...-

Nos giramos para encontrarnos con una pareja. Él era casi tan alto como yo…así que rondaría el 1,82m de estatura, de pelo castaño, ojos color caramelo, tenía las facciones de la cara muy marcadas y un perilla recortada, su cuerpo era atlético y junto con su ropa indicaba que le gustaban los deportes, no pude evitar pensar que entre ellos seguro estaba el surf…ya que su piel era de un color café como el que se consigue pasando muchas horas al sol. Ella era rubia, claramente estadounidense, debía medir 1,65m, de constitución media, no era la típica rubia de infarto, sino que se la veía bien, en su peso, saludable. Tenía los ojos azules y en forma de avellana, eran preciosos, la nariz era más bien redondeada y tenía una gran sonrisa que le iluminaba el rostro, me recordaba a Campanilla la de Peter Pan.

- No he podido evitar escucharos y me he dado cuenta que sois españoles. Me llamo Javi y ella es Natasha, mi novia ¿vosotros sois…?

- Yo soy Guille y ella es Catalina…- dijo dándole la mano a Javi.

- Cata, prefiero que me llamen Cata, encantada – dije dándoles 2 besos a cada uno – Hmm… ¿Hablas español Natasha?

- Un poco, lo entiendo bastante más que hablarlo…- contestó con una sonrisa tímida como de disculpa.

- ¿De qué parte de España sois chicos? – Preguntó Javi de manera casi impaciente.

Y así es como comenzó nuestra amistad, tomando un delicioso café juntos, contando un poco de cada uno y quedando para salir los siguientes días para conocernos mejor.

Así pues, una vez tomada la decisión de quedarme en Los Ángeles y siguiendo el consejo de Guille, les hice participe de ella a nuestros nuevos amigos, que se pusieron muy contentos y me ayudaron en todo para poder hacerlo, me presentaron al padre de Tash, John, que era abogado y que dijo se encargaría de todo sin coste alguno, y decidieron (sin consultarme) y me impusieron que me quedara a vivir con ellos por tiempo ilimitado, convenciéndome tras exponerme los motivos, entre los que estaban: que en poco tiempo me había convertido en su mejor amiga y me veían más como una hermana y que ellos tenían un bonito dúplex con jardín, de 3 dormitorios, uno para ellos, otro para el día que decidieran formar una familia, y el último, que hasta ahora era para las visitas, que según afirmaban me llamaba a gritos para que me instalara.

Guille regresó a España y se hizo cargo de todo desde allí en continuo contacto con John, y se encargó de mandar todo lo de la lista de cosas que necesitaba que le di, así pues, pasé 2 meses entre idas y venidas con John a consulados, embajadas y demás lugares oficiales para arreglar mis papeles. Resulta que John, quien por cierto corrió con todos los gastos de todo, tanto de trámites legales como de mudanza, etc., era uno de los mejores, y por tanto, más conocidos y adinerados abogados de la ciudad.
Así entre recados legales y comidas familiares 3 veces a la semana en casa de John, acabé integrada en la familia. John y su esposa, Dafne, me acogieron como a su hija, para ellos yo era tan importante como Tash y se esforzaron para conocer todo, y cuando digo todo es TODO, de mí, (Dafne es implacable para sacar información más aún con ayuda de Tash).

Tash, era hija única, pasábamos prácticamente todo el día juntas y llegamos a conocernos muy bien, congeniamos a la perfección, así que ni que decir que me veía como su mejor amiga, y como su hermana de toda la vida. Algunas veces nos acompañaba a John y a mí, para aprovechar e ir de compras, una de sus actividades favoritas, o a alguna otra actividad al finalizar los trámites, yo aceptaba acompañarle pero me oponía rotundamente a que me comprara nada a lo que ella hacia oídos sordos alegando que tenía que ayudarme a seguir la moda. Y Javi…él se autoproclamó mi hermano mayor (me sacaba 3 años), mi cuñado y por supuesto mi mejor amigo (algo con lo que picaba a Guille que afirmaba que mi mejor amigo era él, y a mí me hacía gracia y me honraba esta especie de pelea por mi mejor amistad).

John, como he dicho es abogado, Dafne, ama de casa, esposa, madre y suegra entregada, Tash es asesora de moda (de ahí su pasión por ir de compras y llenarme el ropero) y Javi, como deduje al principio, se dedica a los deportes. Es profesor de actividades físicas, es decir, imparte clases de surf, piragüismo, windsurf, otros varios deportes y además es entrenador personal y monitor en un buen gimnasio de la ciudad. Yo conseguí un trabajo de dependienta en una tienda de ropa, pero en una de las de marca de renombre, claro está con ayuda de Tash quién tenía la esperanza de que eso ayudara a mi aprendizaje y mejora de gusto para vestir, aunque ambas sabíamos que esto era temporal, lo que pasa es que necesitaba un trabajo urgentemente para conseguir un sueldo que me permitiera cubrir mis gastos y tras un tiempo buscaría un trabajo en el sector del turismo, mi especialidad. Pero parecía que nunca pasaba el tiempo suficiente como para que yo me arriesgara a cambiar de trabajo y así es como llegamos de nuevo al maldito concurso de Planificación Turística.

Hace 1 mes Tash llegó emocionadísima a casa después de haber estado todo el día trabajando.

- ¡¡¡ Cata!!! ¡¡¡ Cata!!! ¡¡¡ Tengo una muy buena noticia!!! – me dijo en Inglés (pues acostumbrábamos a hablar en

una vez allí cogería una avioneta que me llevaría a Port Ángeles, según creo ese vuelo duraría 1 hora y luego me esperaba otra más en coche hasta llegar a un pequeño pueblo llamado Forks. nuestro idioma cada una (ya que nos entendíamos a la perfección tanto en Español como en Inglés y era divertido que una dijera algo en Inglés y la otra le contestara en Español…) entre nosotras cuando estábamos solas en Inglés cuando estábamos con sus padres, Javi y yo estando solos en Español y si sólo estábamos Javi, ella y yo hablábamos en Español. Básicamente hablábamos en el idioma de la mayoría que hubiera)… mientras entraba en casa, dejaba sus llaves en el aparador de la entrada y colgaba su abrigo en el perchero.

-¡Estoy en la cocina! - Yo había llegado a casa hacía hora y media y estaba preparando la cena y poniendo la mesa. Javi aún tardaría 45 minutos más en llegar.
- Cata, adivina a quién he estado asesorando hoy – me dijo mientras entraba a la cocina y me daba un beso - ¿Te ayudo en algo? – dijo mirando a la cacerola que estaba en los fogones y a la mesa alternativamente.
- Puedes ir preparando una ensalada – le señalé la isla que había en el centro de la cocina con todos los ingredientes y utensilios necesarios preparados, a lo que ella asintió.
- Y bien, ¿sabes quién ha sido mi asesorada de hoy o no? – inquirió mientras picaba los tomates.

- Mmm… ¿La esposa de un empresario de renombre del país que ha decidido gastarse unos cuantos miles de dólares ganados por su esposo en caprichos innecesarios que le van a durar menos que un caramelo a un niño? – le contesté un poco irónica. Me desesperaba que hubiera personas con alto nivel adquisitivo que se gastaran dinero innecesariamente y no fueran solidarias a no ser que les sirviera para llamar la atención de la prensa. Pero me molestaba aún más que esas personas fueran las que no hacían nada por ganar el dinero que gastaban, el dinero lo ganaban sus esposos, ellos trabajaban mientras ellas consideraban un trabajo darse a la buena vida, dar órdenes a sus asistentas del hogar, comprar sin miramientos y asistir a galas donde codearse con el resto de la alta sociedad y que les ayudaban a salir en las revistas, principalmente de moda.
- Algo así si, aunque te agradecería que no lo dijeras de manera tan despectiva y pensaras que gracias a esas mujeres yo tengo un trabajo y un sueldo, y que además de gustarme mi trabajo, me ayudan a hacer mi vida y cumplir mis sueños. – Me dijo un poco seria. A pesar de pertenecer a esa misma clase social, los padres de Tash seguían siendo personas humildes y solidarias, y aunque gastaban su dinero en caprichos, destinaban una buena suma de dinero a actividades solidarias sin ánimo de lucro. Así que no se incluían en ese grupo de personas.
- Tienes razón Tash, lo siento, es sólo que cuando llevas toda tu vida viendo cuánto le cuesta salir adelante a tu familia y a ti misma te cuesta, o piensas en las millones de personas muriéndose de hambre en el mundo… darse cuenta de lo desequilibrado que está el mundo económicamente te toca un poco la moral... – me disculpé – Pero dime, ¿a quién has ayudado a renovar el vestuario? – le dije con una media sonrisa y mostrándole que me interesaba por ella.
Ella me mostró una amplia sonrisa y me contestó – A la señora McFly, la esposa del alcalde. Y como es lógico al pasar tantas horas juntas hemos estado conversando de diversos temas, pero sólo uno de ellos te interesa realmente.
-¿Interesarme a mi directamente? – me sorprendí.
- Si señorita. Resulta que me ha comentado que el departamento de turismo del ayuntamiento de Los Ángeles junto con el de otras ciudades está organizando un concurso para encontrar al mejor Planificador Turístico, para que ayude a promocionar el turismo de un destino específico. – Yo la miré algo escéptica y cuando le fui a contestar me cortó – Antes de que digas nada, le he pedido que me haga el favor de hablar con su marido y me mandara toda la información posible acerca del concurso por e-mail, ya que resulta que mi mejor amiga es una planificadora turística en potencia que está desaprovechando su talento y me gustaría ayudar a cambiar eso. Se ha mostrado muy interesada y ha aceptado a mandarme los datos a la mayor brevedad posible.
La miré boquiabierta, no podía creer lo que acababa de decir ni que lo hubiera dicho tan rápido casi sin respirar y sin asfixiarse…mi cerebro parecía bloqueado, estaba tratando de procesar toda la información cuando apareció Javi.
-¡Chicas, ya estoy en casa! Vengo hambriento, pero ya huelo a comi…- dejó de hablar cuando entró en la cocina y vio a Tash preparando la ensalada con una sonrisa de autosuficiencia y a mi mirándola boquiabierta.- ¿Qué pasa aquí?
- Nada –contestó rápidamente Tash sin dejar de sonreír.
- Si, si pasa. Tu mujer….- estaba tan nerviosa no sabía si estaba cabreada, sorprendida o quizás las dos cosas que se me trababan las palabras - tu mujer pretende que participe en un concurso de planificación turística, se ha conchabado con la mujer del alcalde – solté sin poder creer ni lo que había dicho y mirando a Javi cómo si él pudiera hacer algo para solucionarlo o explicármelo.
- ¡¿Qué?!¡Eso es genial! ¿Cuándo es el concurso? ¿En qué consiste?
- ¿Perdón? Estáis locos si creéis que…
- La única loca serias tú si no participaras ¿No ves que es una oportunidad única para que consigas un trabajo que te gusta y en el que puedas evolucionar disfrutando?- contraatacó rápidamente Tash, a lo que claramente le tuve que dar la razón no sin antes refunfuñar un poquito más durante la cena.
Y así fue como comenzó todo y como he llegado hasta aquí, a unos minutos de partir rumbo a Forks en el aeropuerto de Los Ángeles.
-Ten mucho cuidado y llámanos en cuanto llegues – Se despidió John mientras me abrazaba. – ¡Por cierto! Esto es para ti, un regalo que no puedes rechazar porque no lo admitiremos – dijo mientras sacaba un sobre marrón del bolsillo interior de su chaqueta color café de cuero y me lo tendía. Lo cogí y le eché un vistazo a su interior, casi se me cae de las manos, dentro había un cheque a mi nombre con valor de 2500 dólares y 300 dólares en efectivo.
-¡¿Qué…?!¡¿John estás loco?! No pue…- comencé a decir pero él me interrumpió.
- Te he dicho que no puedes rechazarlo, así que acéptalo sin rechistar, ya sabes que para mi eres mi hija y nunca aceptas mis regalos porque dices que son muy caros, tampoco aceptaste la tarjeta de crédito que hice para ti, pero no voy a consentir que rechaces esto, el cheque es para los gastos de alquiler y otros de los primeros meses hasta que te habitúes a aquello, y el efectivo es para el viaje y los primeros días, si necesitas más no dudes en llamarme, ¡pero hazlo! – Me dijo seriamente señalándome con el dedo, de tal manera que no admitía respuesta negativa alguna.
- Está bien, está bien. Muchas gracias John, de verdad – Agradecí mirándole a los ojos y abrazándole fuertemente.
- Cariño, cuídate mucho, come bien, ten paciencia y disfruta del trabajo, y por favor, por favor, avísanos de cualquier cosa que podamos hacer para ayudarte y no olvides que te llamaré todas las semanas. – Me aconsejó y avisó Dafne. La abracé y la llené de besos, le dije que si a todo y le prometí que les avisaría en caso de necesitarlos. Me giré para situarme frente a Tash.
- Te voy a echar mucho de menos Tiny… (Me había apodado así a la vez que yo a ella Tash…ninguno tenía mucho sentido…pero creo que surgieron un día de esos de alcohol, risas y locura)…iremos a verte tan pronto como termines de instalarte, lo prometo ¿verdad Javi? – Él sonrió y asintió.
- Más te vale porque todo esto es por tu culpa – la acusé – pero de momento te doy las gracias, creo que puede ser una buena oportunidad, dentro de unos meses ya veremos si digo lo mismo. – Le sonreí.- Os avisaré en cuanto vea que podéis visitarme.
Ella asintió y me abrazó con fuerza, mientras nos abrazábamos me susurró al oído.
– Mucha suerte hermanita, y no olvides que te quiero y que he hecho todo por ti.
Asentí con la cabeza, le di un beso fuerte y me separé para poder despedirme de Javi.
- Bueno pequeña, reitero lo que han dicho ellos… ¡¡¡ Y !!!... añado que lleves cuidado con los tíos…en un pueblo tan pequeño seguro que la llegada de una chica tan guapa y maravillosa como tú no pasa desapercibida y se lanzarán todos a por ti…pero tú no les des ni la hora, no hasta que vayamos y yo pueda tantear el terreno ¿entendido?
No pude evitar soltar una carcajada.
-Veré lo que puedo hacer, pero no prometo nada – le respondí pícaramente a lo que él sonrió. Nos abrazamos fuertemente, nos dijimos que nos queríamos, nos dimos un par de besos y me dirigí al avión. Una vez ahí apareció el nudo en el estómago síntoma de los nervios que me envolvían.

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